MANUEL GARCÍA.

Bolígrafo.
Sin goma de borrar.

Dibujo en bolígrafo de colores, capa sobre capa y cada trazo definitivo. La base de todo el catálogo. Acá empieza cada obra, y sobre esa tinta entran los lápices acuarelables.

El bolígrafo no perdona. No hay borrado, no hay capa de encima que tape. Un error queda para siempre o la hoja se descarta. Por eso cada obra empieza con días de boceto a lápiz suave, la única etapa con vuelta atrás, y sigue con semanas de tinta.

El color se construye por superposición, con capas de trazos finos que se cruzan hasta lograr densidad, volumen y textura. Sobre esa estructura de tinta, los lápices acuarelables agregan lo que el bolígrafo no puede, transiciones suaves, veladuras y aire, sin taparla nunca. El grafismo sigue visible debajo. El resultado es una superficie que de lejos parece pintura y de cerca revela miles de líneas.

HerramientaBolígrafo de colores · lápices acuarelables
SoportePapel de archivo libre de ácido · A4
Tiempo por obraSemanas · capa sobre capa
CorrecciónImposible
Tinta en proceso, detalle de una obra de Manuel García dibujada en bolígrafo de colores
Tinta en proceso · detalle de mesa de trabajo

Obras en esta técnica · 18

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Guías

Cómo se hace,
paso por paso.

Qué lapiceras, qué papel, cómo se construye el color por capas y por qué no hay corrección posible.

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El agua entra:
acuarela.